MEDIOFILIA… y mediofobia

Temo a los medios… porque amo el periodismo

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Mediofilia y Mediofobia (08/03/2010)

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1) Cuarto Poder

El lanzamiento de un nuevo medio siempre es una excelente noticia. Y mucho más en estos tiempos de crisis global – y sectorial -, que obliga a los emprendedores a practicar lo que los responsables de Cuarto Poder llaman un “modelo de guerrilla”, en el que la victoria, el éxito, implica resistir sin recursos durante un largo tiempo. Cobrando poco, o directamente sin cobrar. El proyecto, encabezado por Francisco Frechoso (director) y Pedro de Alzaga (subdirector), es una red de blogs temáticos de orientación generalista, despegados de la actualidad y basados en el análisis experto de profesionales con una larga experiencia periodística.

Lo más positivo, la principal razón de que encabece la columna de mediofilias, es el valor y la pasión que demuestra el lanzamiento de un nuevo medio en los tiempos que corren. Esperen… eso es sólo lo segundo más positivo. Lo más positivo es que se trata prácticamente de una cooperativa (aunque sea una SL). Los miembros de la “redacción” (entiéndase en el sentido abstracto, ya que no tienen sede física) son a su vez socios de la empresa detrás de Cuarto Poder (que se llama, fíjense que curioso, Mesa de Redacción). No hay acicate mayor que ese para hacer bien tu trabajo. Esperen… sí que hay uno mayor: poder hacerlo en libertad, libre de las presiones de un inversor económico.

Por esto y por todo lo demás, desde aquí deseo a Cuarto Poder la mejor de las suertes en su andadura por la Red.

1) ‘El Día’ de Ciudad Real

Leo en Periodistas contra el Crimen que el periodista Carlos Otto-Reuss, compañero de un servidor en Tinta Digital (no se pierdan las interesantes entrevistas que publica en la revista), fue despedido del diario “El Día” de Ciudad Real por hacer públicos en su blog Modus Tolens los tejemanejes empresariales de ciertos propietarios de medios de la región. Es decir, por dejar constancia escrita de lo que todos sabían y nadie se atrevía a manifestar. Que era, básicamente, lo siguiente:

“Es mucho el movimiento silencioso que hay últimamente en Ciudad Real con respecto a las nuevas infraestructuras que supuestamente traerán desarrollo e inversión económica a la ciudad en el futuro. En primer lugar el aeropuerto, y en segundo, el Casino que iba a ser en sus inicios un parque temático sobre Don Quijote. […] Ahora le ha tocado el turno al aeropuerto, ya que según un informe del Ministerio de Medio Ambiente, no cumple con todos los requisitos de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).” “Durante los últimos años no se han escuchado a los manifiestos de los ecologistas que ya hablaban de la insostenibilidad del proyecto y no se les ha permitido la voz a través de los medios de comunicación. Aparentemente, no se puede debatir sobre este tema libremente y han dado a la población la sensación de que no pasaba nada”.

Más allá de la polémica concreta, sobre la que no tengo intención de pronunciarme, nos encontramos con un claro caso de control político-económico de un medio de comunicación, que conlleva censura en al menos dos de sus manifestaciones: la directa, sacando de circulación a aquellos como Carlos que se atreven a mear fuera del tiesto; y la indirecta, sentando un precedente sobre todos sus compañeros que invita a la autocensura. Cuando es el pan de cada día lo que está en juego, es muy tentador tener la boca cerrada.

Pero no se preocupen por Carlos. El mal trago ya pasó y ahora escribe libremente en miciudadreal.es, elconfidencial.com y colabora en varios sitios más. No es fácil acallar a un periodista comprometido.

2) UCAM MediaLab

Si este evento de la Universidad de Murcia destaca por algo, es por sus ponentes, que no se cuentan entre los sospechosos habituales de estos saraos: directores de medios, gurús varios, directores de comunicación… Aquí nos encontramos con un punto de vista nuevo, diferente, interesante y alejado del monótono y reiterativo discurso de los mandamases.

Como ejemplo unas cuántas citas directamente extraídas del blog oficial de las jornadas:

Bárbara Yuste (responsable de Medios y Redes en ABC y profesora de la Universidad Carlos III de Madrid):

“Hay que enlazar bien y hay que enlazar fuera. Debemos ser capaces de promover la participacion e incorporar los contenidos de los usuarios. Es decir, canalizar el conocimiento que genera el usuario”.

Es sabido desde hace tiempo que la hipertextualidad, uno de los elementos constitutivos de la información en internet, se queda vacía de contenido si los medios se encierran en sí mismos, si apuntan los enlaces a su ombligo y se olvidan de que hay un mundo más allá de su dominio. Es sabido, pero rara vez puesto en práctica por las grandes cabeceras y, menos aún, defendido por sus editores. Por eso es tan importante que la gente “de dentro”, los que tienen puestos de responsabilidad en los medios, luche por afianzar esta idea.

Jesús Gordillo (Director de Contenidos de Cink): estudió en la UCAM y vuelve para hablar a sus antiguos compañeros de inserción laboral. El suyo es un mensaje de esperanza, al mismo tiempo que realista, que se puede resumir en la idea de que hay un mundo de posibilidades fuera de las facultades, pero no van a venir a buscarte si tu no sales a su encuentro. Y ese encuentro puede producirse en cualquier lado:

“Hay periodismo mucho más cerca que Madrid. Hay que sufrir en las redacciones locales. Sed periodistas antes de ir a Madrid”

Silvia Cobo (Community Manager de la Fundación ESCACC): pone de manifiesto dos ideas fundamentales para un estudiante de periodismo. La primera, que se puede vivir de esto de manera independiente, que “fuera de las empresas hay vida, gente que ha decidido vivir así”. Y la segunda, que la marca profesional del periodista debe cultivarse desde la facultad, a través de las herramientas digitales: “un periodista que no tiene blog, es lamentable”.

Fernando Morales (Responsable de la web de Informativos Telecinco): las suyas fueron palabras discutibles, pero realistas:

“Descubres que dependiendo de cómo enfoques la noticia tiene más o menos visitas. Es muy sencillo atraer a la audiencia con determinados términos. Y una redacción no se esta vendiendo por ello, es lo que hacemos todos, desde el medio más serio al menos serio. Nosotros estamos obligados como medio a dar esa información a la gente, y sino lo hacemos nosotros lo harán otros, sino les das lo que le interesa a la audiencia se irá a otro sitio.”

Peligros mil acechan bajo esta filosofía, que recuerda a la que siguen los responsables de la programación televisiva de la cadena. De esta manera de ver el periodismo surgen audiencias abultadas y satisfechas, pero también surge el morboso informativo de Piqueras, Sálvame, el auge de los reality shows… Productos que el telespectador demanda y se le tienen que ofrecer, porque “si no lo hacemos nosotros, lo harán otros” y porque es más barato y más fácil que el buen periodismo.

Sinceramente espero haber malinterpretado sus palabras. De lo contrario, tenemos un pequeño infiltrado de mediofobia en la columna de mediofilias.

2) Hitler como argumento publicitario

Una imagen vale más que mil palabras…

… pero aún y así voy a decir algunas. Este cartel gigante, empleado por la campaña del antiabortista polaco Mariusz Dzierzawski, establece una igualdad de términos entre las brutales medidas introducidas por Hitler durante la ocupación del país (para impedir que los autóctonos, considerados una raza inferior, se reprodujeran) y las actuales demandas de las feministas, que hoy previsiblemente se echarán a las calles, como cada año, para reivindicar sus derechos en el Día Internacional de la Mujer.

El Mundo recoge las declaraciones de la catedrática polaca Magdalena Sroda, que critica la hipocresía de esta campaña y corrige los términos de su alusión histórica: “Esto es enfermo (…) El fascismo, el estalinismo (…) prohibían el aborto, usualmente bajo pena de muerte, por lo que la prohibición del aborto está fuertemente ligada al totalitarismo”.

Moraleja: a la hora de defender una idea política o un valor moral no todo vale. El recurso a un tema sensible como el nazismo en un país que sufrió sus horrores en sus propias carnes debe estar plenamente justificado. Servirse de él para generar polémica y buzz alrededor de una campaña es inmoral, si no rastrero.

3) Anoche tuve un sueño

Anoche tuve un sueñoAsí arrancaba Martin Luther King uno de los discursos más célebres de la historia de la humanidad, y asícomienza la andadura de una nueva revista en papel. Se trata de una publicación bimestral que nace bajo el lema “porque hoy el lujo es ser libre”. Sus creadores son Julia Higueras, Paloma Rosado y Joaquín Crespo y la editan Patricia Conde y E. Martínez.

Entre lo que he podido averiguar hasta el momento, estos son sus principales atractivos:

– Secciones variopintas y poco habituales en otros magacines como “moda étnica (y ética)”, “mascotas” o “tecnociencia en la vida cotidiana”.

– Colaboradores de la talla de Gervasio Sánchez y Elsa Punset.

– Sólo admitirá publicidad de empresas socialmente responsables y sostenibles.

Tendremos que esperar para comprobar si una publicación como esta tiene un hueco en un mercado ya de por sí saturado o si se queda en el camino como tantas y tantas otras.

3) LA Times

Es debatible, por supuesto, pero el que suscribe no entiende cómo un medio de comunicación serio (Los Angeles Times se supone dentro de esta categoría) puedealquilar su portada a la publicidad más descarada y que no se le caiga la cara – o las páginas, en este caso – de vergüenza. Aunque el reclamo sea de la calidad de “Alice in Wonderland”, la próxima película de Tim Burton.

La portada de un medio es, cuando menos, dos cosas:

1.- El elemento informativo esencial, que resumen la jornada en un golpe de vista. Allí debe darse cabida a la actualidad más relevante, los elementos noticiosos destacados, aquello que de verdad importa al lector.

2.- El escaparate de un diario. Cuando un ciudadano se planta ante el quiosco no tiene otra referencia que la primera página para decidir si los contenidos de un medio compensan la compra o no. La portada es, sin duda, una herramienta de marketing, pero ha de ser marketing del propio periódico y de nadie más. Cualquier otra publicidad en portada enturbia la credibilidad y, a largo plazo, resta valor a la cabecera.

La portada burtoniana del LA Times no es ni una cosa ni la otra. Se suele decir que las páginas de los diarios acaban envolviendo la fruta. Esta portada bien podría servir para algo más: de careta para una fiesta de disfraces. De ahí no pasa.